¿Qué es lo primero que piensas cuando sientes que algo está mal en tu cuerpo? Posiblemente, que tienes una enfermedad incurable o que te queda poco tiempo de vida. Daré las gracias a Google por eso. Y lo digo porque erróneamente lo primero que hacemos al sentirnos mal es buscar respuestas en la web y nos damos un diagnóstico que no es correcto.

Mi nombre es Paola Quiroz y a los 20 años sufría de ataques de ansiedad; cuando el día se convertía en noche no lograba dormir bien y me daban taquicardias. En una ocasión, recuerdo que abrí los ojos y vi a toda mi familia frente a mí, todos estaban muy asustados por una situación desconocida, ─solo recuerdo que un dolor intenso me recorría todo el cuerpo.

La epilepsia puede ocurrir como resultado de un trastorno genético o una lesión cerebral adquirida, como un traumatismo o un derrame cerebral.

Al día siguiente, mientras hacía antesala para pasar a revisión con el doctor, solo podía pensar cosas negativas. En esa consulta, mi médico me comentó que una crisis epiléptica puede ser ocasionado por diversos factores, como hereditarios, problemas al nacer, un evento vascular cerebral, traumatismo e incluso por razones desconocidas. En mi caso, dijo que podrían estar relacionados con los  problemas que tuve al nacer o que podía ser por falta de desarrollo en algunas partes del cerebro.

¿Qué es la epilepsia?
Después de los incidentes que acababan de marcar mi vida, me pusé a investigar más sobre el padecimiento y encontré que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define este enfermedad como “descargas neuronales excesivas que se presentan con mayor frecuencia durante la infancia o la vejez” y que en México se calculan alrededor de 2 millones de personas que la padecen.

Tiempo después tuve otro ataque y las crisis de ansiedad fueron más intensas. Vivía temerosa todo el tiempo y con el miedo de que me pasara de nuevo. Visitamos varios neurólogos y neurocirujanos, pero no supieron decir con exactitud qué es lo que sucedía conmigo, después de varios análisis no había indicios negativos.

NUNCA llegue al extremo de pensar que mi vida estaba arruinada

Dos meses más adelante, me ocurrió de nuevo, pero ahora estaba consciente. Recuerdo que íbamos en el auto con mi familia dirección a casa y por poco chocamos en ese momento sentí una descarga eléctrica muy leve en la nuca, un segundo después me desconecte.

Esa misma semana el neurólogo me asignó un tratamiento con duración de dos años, éste contenía diversas restricciones como el alcohol, el cigarro, emociones fuertes, estrés excesivo, café, té, por mencionar las más comunes. Me explicó la vigencia del tratamiento, no sin antes aclarar que si continuaban las crisis podría extenderse.

Por mi mente pasaron mil cosas ─tampoco llegue al extremo de pensar que mi vida estaba arruinada, pero ya no podía hacer las cosas divertidas que cualquier “chica de mi edad” hace para divertirse. Las personas que consideraba mis “amigos” empezaron a desaparecer y aunque trataba de no aparentarlo, me sentía triste y sola.

¿Por qué a mí?, solía pensar y fue entonces cuando comencé a investigar más sobre la situación y descubrí que el tipo más frecuente de epilepsia es la idiopática (O sea la que no tiene una causa identificable) y  6 de cada 10 personas en el mundo la padecen. También descubrí que además de la medicina complementaria, existen más opciones para controlar las crisis como: la dieta cetogénica, la medicina oriental, el yoga, ejercicios de meditación, aromaterapia, el cannabis medicinal, entre otros. 

¡Tú también puedes darle la vuelta a situaciones difíciles!

Disfruta de la vida, sonríe, diviértete, canta, haz bromas, baila, ejercítate, sal a caminar, lee un libro, ve al cine y mira muchas películas, expresa cómo te sientes, apóyate de la gente que te quiere. Es válido aceptar que no es una situación agradable, pero lo mejor que podemos hacer es seguir adelante y buscar siempre el lado positivo.

Después de tres años de vivir con tratamiento médico, hoy puedo decirte que me siento mucho mejor anímica, física y mentalmente; ha sido un camino largo de autoconocimiento y aprendizaje. Estoy viva y cada día soy más segura, por eso tengo la confianza de compartirte mi historia y decirte que NUNCA TE RINDAS. 

 

1 COMENTARIO

  1. Muy bien Pao, tu sigue adelante siempre, como decía el abuelo, voltea para atrás y hay gente peor que tú, tienes a toooda la familia que te ama y amigos que también, para atrás ni para tomar vuelo, TE AMO!

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