En México, el concepto home office aún pelea por ganar adeptos, la razón es que pocos líderes de empresas apuestan a su ejecución por desconfiar sobre la autogestión y responsabilidad de sus empleados. Sin embargo, para un sector en ascenso como el de las mujeres empresarias, este modelo se encamina como la opción clave para combinar facetas y salir airosa.

Mantener un equilibrio entre la vida familiar -siendo madre y esposa- y entregarse 100% al trabajo representa para las mujeres todo un debate, en el que seguro alguna de las dos partes involucradas saldrá perdiendo.

Por desgracia, todavía hoy, la mayoría de las personas ven en la maternidad un fuerte obstáculo para el desarrollo profesional de una mujer, así lo muestra el 84% de los encuestados del más reciente estudio de Spring Professional, división de Grupo Adecco. La cultura corporativa sigue mostrando fallas para entender y ofrecer la flexibilidad necesaria para continuar ejerciendo con éxito.

Las brechas de género y el aumento en la edad tienen efectos adversos en el desarrollo profesional de las mujeres.

Ante esta puerta cerrada, se ven obligadas a dejar a un lado sus aspiraciones para crecer laboralmente, declinando en favor de su familia.

Lo anterior, por supuesto, no es un referente sobre su capacidad ejecutiva, pero sí son ideas persistentes que colocan al hombre como alguien más efectivo para una empresa; que pesan, son reales y con un efecto que parece tardará todavía en desaparecer. ¿La alternativa al cambio?… El home office.

El término, en su traducción literal, nos habla de la posibilidad de trabajar en casa, pero en realidad, el concepto se refiere a la facultad de hacerlo en cualquier lugar distinto al escritorio de una empresa. Es la opción para dejar atrás el formato tradicional de una jornada laboral de ocho horas en una oficina, o quizá más, si el trabajo lo requiere.

Y ahí es justo donde la creatividad, el empeño y la capacidad femenina tienen un buen escenario. Sólo en México, de cada cinco pequeñas y medianas empresas que se abren, tres están lideradas por mujeres (Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 2018). Pero, ¿cómo aprovechar las ventajas del home office siendo empresaria?

Administrar el tiempo

Aunque la libertad de elegir el lugar en el que se desea trabajar existe, es vital armar un plan de trabajo y decidir cuáles serán los horarios (flexibles o no) a los que deberás ajustarte. Es decir, si por la mañana el tiempo estará dedicado a tu familia para hacer desayunos, correr a la escuela y realizar ejercicio, entonces tu jornada iniciará a las 11 horas y puede concluir a las 14 horas, para acudir por los hijos a la escuela, dar de comer o supervisar tareas. A las 16 horas puedes retomar actividades y concluir tu día a las 20 horas. Estarás lista para cenar en familia. 

Lo importante es respetar los espacios de tiempo que hayas destinado para dar seguimiento a los asuntos de tu empresa. Evita caer en un abuso y no te permitas largas jornadas sin descanso.

Selección del lugar

Trabajar de forma independiente no es fácil y se complica aún más cuando no cuentas con un lugar en el que puedas concentrarte. No podrás hacer llamadas, redactar mails o escribir un reporte en el comedor o en la barra de la cocina. Son espacios propicios para la distracción. 

Las probabilidades de que trabajes en una cafetería o que inviertas en un coworking quizá sean mínimas. Por eso debes considerar el adaptar un espacio dentro de casa para desempeñarte como líder de tu empresa. Recuerda que el lugar designado para desempeñarte influirá en tu productividad, así que al momento de configurar tu espacio toma en cuenta lo siguiente:

 

  • Procura que tu espacio te dé autonomía. Si te es posible, evita que sea demasiado pequeño.
  • Acondiciónalo cerca de una ventana. La luz natural ayuda al cerebro a concentrarse y pensar.
  • Diseña tu espacio. Un escritorio y una computadora pueden ser suficientes, pero no garantizan que trabajes cómoda y feliz. No necesitas gastar demasiado para crear un ecosistema que hable de ti. Pinta las paredes de otro color, selecciona elementos de decoración que te gusten e inspiren. Pensar en esos detalles comenzará incluso a darle mayor identidad a tu empresa.

No caigas en tentaciones

Al estar en casa es fácil que decidas robarle tiempo al trabajo para llevar a cabo algún quehacer doméstico, ver la televisión, estar en el celular, las redes sociales o sostener charlas con los vecinos, incluso tu mascota puede robar tu atención. ¡No lo hagas! Enfócate en tu productividad. Tu empresa y su correcto funcionamiento depende ti.  

De inicio aplicar el home office puede ser una decisión forzada producto de las circunstancias. Con el tiempo, la capacidad de decidir horarios de trabajo y poder combinar tu faceta laboral con la personal te hará sentir más a gusto y podrás gestionar asertivamente tu capacidad de acción. 

Celebra ser profesional, madre, esposa, hija y por supuesto, empresaria.

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