Creo que es difícil no perderse en el camino de la maldad, porque las situaciones que vamos viviendo, día a día, nos van dejando marcas que se vuelven difíciles de olvidar.

Hoy quiero aprovechar este espacio para hacer una reflexión sobre el tema, sin ninguna pretensión ontológica, ni Agustina, solo quiero compartir contigo mi punto de vista sobre la razón, el corazón y el liderazgo

A lo largo de mi existencia he pasado por situaciones que ante los ojos de los demás no pueden catalogarse de buenas experiencias; sin embargo, con el paso del tiempo me he dado cuenta de que han sido las mejores, y por complicado que parezca han sido de las que más trabajo me han costado levantarme.

Mujer vestida de negro, Somos Empresarias

Recientemente, me dijeron una frase que me pareció digna de compartir y que de todo corazón agradezco: “No necesito volverme más cabrona, necesitamos que la gente tenga más razón, corazón y liderazgo”. 

Me parece que la frase habla por sí sola, tenemos la idea —porque eso nos enseñaron y también nos adjudicamos—, que debemos ser de carácter duro, que en el trabajo no se hacen amigos, que hay que ser firmes con los empleados y/o jefes para que te tomen en cuenta y dejar de lado el corazón.

Meditando sobre ésta idea, es real que no se necesita ser tirana para que las cosas salgan bien, porque entre más te acerques al lado oscuro, más difícil será regresar, y ese mismo hábito con el tiempo se convierte en parte de ti, hasta llegar el momento en que ya no puedes ver quien eres en realidad.  

Dale la vuelta a la adversidad

No me considero una experta ni nada por el estilo, pero quisiera aprovechar la oportunidad para decirte que es preferible mantener o regresar a un corazón noble que empezar a almacenar enojo, amargura o desconfianza total. 

La sabiduría de las mamás es prolija: “Puede más una gota de miel que un kilo de hiel”, básicamente quiero invitarte de corazón, que sin dejar de lado la razón que no actúes como si tratando mal a la gente conseguirás lo que quieres o sueñas, es mejor tener un liderazgo jugando limpio y no dejando que te contamine la negatividad que alguien más pueda tener.

Mujer feliz y plena, Somos Empresarias

Si hoy eres jefa, algún día tu estuviste en el lugar de ese empleado, becario o ayudante, así que mejor enséñale lo que sabes, aconseja si te permiten o te nace, pero no a la mala, porque estoy segura que así como puedes recordar a ese maestro o jefe que siempre te trató mal, debes recordar a más que te trataron con respeto, dignidad y te dieron su apoyo y estoy segura que son más.

Yo estoy luchando conmigo misma para traer a esa soñadora que tiene fe en la gente y sobre todo, portarme diferente con las personas que apenas empiezan este duro camino de ser adulto.

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