Ximena Estefanía Cisneros Beltrán, Somos Empresarias

Conoce la historia de Fany Cisneros, una joven emprendedora de talla baja en la Ciudad de México, ella se dedica a la panadería y estudia Gastronomía para formarse profesionalmente.

Este 25 de octubre, se conmemoró el Día Mundial de las Personas con Talla Baja, en Somos Empresarias queremos dedicar un espacio de respeto e inclusión a las mujeres con esta condición, ya que ellas luchan diariamente para hacer frente a las diversas problemáticas sociales como: la discriminación, la marginación y desigualdad económica, el acoso sexual, los prejuicios, la violencia y los estereotipos de género, entre otras.

Ximena Estefanía Cisneros Beltrán es una joven de 18 años de edad, vive en la Ciudad de México y estudia la Carrera de Gastronomía. Ella tiene sueños e ilusiones como cualquier otra mujer, vive con su familia y se distingue por su gran sonrisa y creatividad.

El cielo es el límite

“Fany”, como normalmente le dicen, tiene acondroplasia la forma más común del enanismo -según Israel Godoy Escobar en Acondroplasia: revisión de 30 años en el Instituto Nacional de Pediatría– con 1 en 25 mil a 40 mil nacimientos. Este diagnóstico se caracteriza por una estatura baja en la persona, extremidades cortas, tronco grueso, cabeza grande, nariz chata, manos con dedos en tridente.

En importante saber que, en la actualidad, existen más de 250 tipos de enanismos y displasias óseas, que son alteraciones del desarrollo esquelético. Además, “su enumeración, no sólo es extensa, sino también desconcertante, dada la diversidad de denominaciones”, Manuel Sanchis-Guarner Cabanilles en Aspectos ortopédicos de las displasias óseas.

Por otra parte, la talla baja es una discapacidad motriz y está reconocida en la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad en México, reforma que en 2018 se aprobó, pero que en la práctica aún no se reconoce. Es decir, aún se le siguen negando o violando sus derechos humanos a esta población.

El sueño de ser emprendedora de talla baja

Fany una joven emprendedora de talla baja que decidió operarse, por eso mide ahora 1 metro con 40 centímetros. La intervención que se hizo fue una elongación ósea, es decir: “En cirugía ortopédica, cuando hablamos de elongación ósea, nos referimos al aumento de longitud de un determinado segmento óseo conseguido por medios operatorios. Los métodos de elongación ósea se aplican casi siempre en los huesos largos del esqueleto y los objetivos que se persiguen habitualmente son, el alargamiento simple (elongación axial simétrica), la corrección de deformidades angulares (elongación asimétrica) o la asociación de ambos”.

Esta decisión fue apoyada y sostenida por su madre, a quien aprecia y agradece: “He tenido fácil, más de 10 cirugías, no ha sido una batalla nada sencilla; pero en esta vida nada es imposible, sólo hay que creer que es posible y nunca darse por vencidos”.

Entre las principales dificultades que ella expresa tener están el alcanzar las cosas, porque “normalmente están muy altas; también cuando vamos en búsqueda de un empleo, algunas personas no nos quieren contratar por el simple hecho de tener talla baja”.

El aspecto físico, la discapacidad, el género, la edad y la condición de salud son factores de discriminación a los cuales se debe enfrentar Fany, pues puede provocar la negación de oportunidades educativas y laborales; la segregación y el aislamiento; la marginación; el rechazo social, en donde se asignan etiquetas para descalificar a la persona; entre otras.

Sin embargo, para ella, ser una emprendedora de talla baja es un orgullo, porque “podemos demostrarles a las personas que podemos salir adelante sin el apoyo de nadie…  empoderamiento para mi es tener la libertad que necesito y lograr más que las personas de tamaño promedio”.

Fany se dedica a la panadería y también a las manualidades, tiene gran talento para estas áreas, en donde, sus manos crean piezas complejas e inigualables. Su visión es emprender para desarrollar sus habilidades y crecer profesionalmente, por eso estudia la Carrera de Gastronomía. 

El ser una mujer emprendedora “implica mucho, sobre todo el hacerle ver a las personas que nosotras podemos hacer las mismas cosas que ellas y hasta más, pero con fuerza y coraje les demostramos que somos unas guerreras”.

Gracias al avance legislativo a favor de las personas con talla baja este grupo de población tiene mejores oportunidades para desarrollarse socialmente. “En la actualidad ya están entrando en vigor nuevas leyes, donde nos incluyen y los beneficios pueden ser lugares adaptados, mobiliario a nuestro tamaño e inclusión en las empresas. Mi experiencia ha sido linda, porque vendiendo lo que hago, demuestro que puedo salir adelante y ser ejemplo a otras mujeres”. 

Finalmente, Fany expresa: “que la estatura no sea un límite, mi consejo es que nunca se rindan, si quieren algo, nunca se queden con las ganas. Ve por tus sueños y siempre busca más”.

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