Conocimiento y protección intelectual

Si se involucra todo un trabajo intelectual en el proceso de una creación industrial, es merecido para quien lo realizó dotársele del reconocimiento del derecho de exclusividad por su investigación y desarrollo, dado que se ejecutó un esfuerzo ingenioso, se pensó en una innovación y se dejó a un lado la imitación o adquisición de productos ya existentes.

Ya sean de características nacionales o internacionales, que resolvieran una necesidad; todo ello convierte a los creadores o diseñadores en las mentes pensantes que se interesan por su entorno actual, por la sociedad, por su país, y sobre todo se interesan en la innovación; son por tanto, generadores de conceptos e ideas que se traducen en soluciones sociales.

Un trabajo de investigación obliga a la difusión del conocimiento a la sociedad, teniendo como objetivo principal la idea de informar los resultados de dicha investigación, no solo dentro de un entorno académico, sino también al público en general.

«En este sentido, tanto los artículos en circulación como los registros y las patentes, son mecanismos que permiten dicha divulgación. Sin embargo, estos dos medios de difusión tienen una naturaleza muy diferente, ya que el propósito de un artículo es comunicar a la sociedad los resultados obtenidos a través de cierta investigación, mientras que, en el caso de registros y las patentes, el propósito es otorgar un reconocimiento de derecho exclusivo sobre una creación industrial». 

Esta diferencia específica en el propósito (comunicación vs. reconocimiento de un derecho) debe ser el primer indicador que un creador, diseñador o artesano debe considerar antes de todo.

Actualmente existen grandes expectativas al respecto de dar a conocer una invención o un diseño vía “divulgación” y no “reconocimiento de un derecho”, teniendo como principales motivantes para ello tres aspectos: el primero, dar a conocer su diseño de manera práctica e inmediata, el segundo, involucrando una menor cantidad de tiempo; y tercero, una menor inversión de dinero.

No obstante, los alcances y limitaciones que una divulgación de ese tipo trae consigo, frecuentemente no son dimensionables en cuanto al tamaño de la penetración en la audiencia ni prospectivados en una primera instancia, por lo que podría beneficiar o perjudicar al propio titular.

Los retos de la divulgación 

El inconveniente que la mayoría de los creadores, diseñadores o artesanos independientes ven en primera instancia para acercarse a la Propiedad Industrial, es una plataforma legal a la que no están habituados y que pareciera difícil de penetrar; ello, aunado a una rígida estructura de presentación de información, un tiempo de concesión de un Título de aproximadamente de 6 meses a un año para el caso de un Registro de Diseño Industrial y, el pago de tarifas por derechos, hace que se opte por otra instancia que no requiera nociones jurídicas en materia de propiedad industrial, que la presentación de información sea más flexible y libre, y que la divulgación de información sea inmediata y económica, como lo ofrecen revistas, periódicos, páginas en internet.

En una primera impresión parece muy llamativo ese tipo de divulgación, sin embargo, sólo es así siempre y cuando el propósito final sea meramente “comunicar”, más no tener una exclusividad legal de explotación.

En el caso de los Diseños Industriales, la importancia del “aspecto” de un producto en la primera impresión que se causa al cliente, es con frecuencia, un factor determinante en la decisión de la compra; por lo que la “forma” es de suma importancia en la estrategia y el éxito de una empresa o de una persona independiente, ya que refuerzan su competitividad y mejoran su posicionamiento en el mercado.

Al registrar un Diseño Industrial se tiene protección jurídica contra la explotación no autorizada del diseño aplicado a artículos industriales, por lo que hay una comercialización más controlada y la compensación económica es más directa, ya que cualquier persona o empresa interesada en el diseño en cuestión, tiene que acudir al titular del Registro para poder llevarlo a una esfera comercial; así pues, el diseño industrial está totalmente vinculado al titular y se le reconoce como de su propiedad.

Es necesario precisar que los derechos que se otorgan al creador o diseñador, derivados de una creación industrial, nacen de la decisión legal, del reconocimiento de un derecho personal.

La Ley de Propiedad Industrial no crea ni otorga, sino que sólo reconoce un derecho de propiedad. (Pérez, 2002).

Podría decirse que el camino menos accidentado al momento de querer explotar un diseño industrial y reclamar su exclusividad, es mediante un Registro de Diseño Industrial, que si bien es un trámite legal con una estricta estructura en la presentación, que lleva un tiempo de concesión a corto plazo y que involucra pagos de derechos; también lo cierto es que una vez otorgado el Registro, genera certeza jurídica al titular mediante un reconocimiento que otorga el Estado.

Ahora bien, el hecho de que el trámite corresponda a una plataforma jurídica, no lo hace inalcanzable para los mismos creadores, diseñadores o artesanos independientes, ya que en internet está disponible una guía de usuarios para la presentación de éste tipo de solicitudes, e incluso en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) dan asesorías gratuitas y personalizadas por examinadores del área de Diseños Industriales y, si el problema fuera el tiempo que se le dedica a preparar un documento de éste tipo, existen despachos especialistas en Propiedad Industrial que ofrecen sus servicios.

 

Por otro lado, al momento de ingresar una solicitud de Registro de Diseño Industrial, ésta se identifica con un número único al que el titular que puede referirse inmediatamente después como: “Registro en Trámite”, sin la necesidad de esperar meses a que sea publicada en la Gaceta o esperar a obtener el Título. Y, por último, existe otra ventaja en el pago por derechos, si se trata de un creador, diseñador o artesano independiente, se tiene el beneficio del 50% de descuento sobre las tarifas, lo que lo hace aún más atractivo.

La accesibilidad en materia de Registros de Diseños industriales es evidente, sin embargo, el alcance del diseño lo define el creador, diseñador o artesano, por lo que el medio de divulgación habría que definirse a partir de su propósito.

Qué pasos debes de seguir

Primero que todo, se debe estar consiente que, mediante la divulgación de información, sea ésta visual, descriptiva u oral, el conocimiento entra en el dominio público sin compensación económica ni restricción de explotación alguna, permitiendo su libre uso a cualquier persona interesada en el tema. Mientras que al patentar o registrar hay un reconocimiento jurídico de una creación industrial, que puede ser el resultado de la investigación científica o industrial, siendo de la propiedad y del uso exclusivo del titular de la patente o del registro y, por tanto, facilitando la obtención de una compensación económica y de un uso exclusivo.

Ahora bien, la divulgación y el Registro de Diseños Industriales, no son excluyentes y ambos representan fuentes muy poderosas para la divulgación del conocimiento. Sin embargo, en estricta teoría, el diseño debe registrarse antes de publicarse, ya que uno de los requisitos para la obtención de un Registro de Diseño Industrial, es que éste sea “nuevo” y dicha novedad se pierde con la divulgación pública.

Lo importante es buscar un equilibrio entre la divulgación y la protección por un Registro de Diseño Industrial.

Si bien una divulgación de información y un registro de diseño industrial son documentos que implican una redacción de tipo técnico-visual, su arquitectura y estilo de redacción son muy diferentes, aunque ambos deben ser claros, precisos e ilustrativos. La estructura de un artículo es flexible, el contenido de cada sección es relativamente libre. En cambio, la estructura, forma y contenido de un documento de registro de diseño industrial, es rígido ya que no sólo es un documento técnico, sino también legal.

Otra diferencia entre la divulgación de información y los registros de diseño industrial, es el medio de publicación, los primeros se hacen públicos en exposiciones, o se propagan de manera impresa o en medios electrónicos o digitales, en revistas especializadas de carácter periódico a las cuales el diseñador transfiere su derecho para la publicación del artículo o concede una licencia.

Las solicitudes y los Registros de Diseño Industrial por su parte, se publican en una Gaceta oficial. Tales documentos también pueden encontrarse en bases de datos que hoy en día están disponibles en Internet y son de libre acceso.

Es importante señalar que el diseño objeto del Registro, no puede utilizarse sin la autorización del titular, salvo en el ámbito académico y sin fines comerciales, pero manteniéndose la relación del titular con su diseño.

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